Rey Divino los chalacos te venimos a implorar porque tú eres el patrono de este puerto "Señor del Mar"

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La Tragedia del día
Viernes 28 de Octubre de 1746

He aquí un capítulo de la historia del Callao, que se llenaría de recuentos trágicos por esta catástrofe en particular -al parecer la peor de todas registradas- sino por lo mucho que le dio a la tierra por temblar y al océano por salirse de su seno, en este lado del Pacifico.

Dichos recuentos trágicos se resumen en los terremotos del 06 de octubre de 1630, 07 de diciembre de 1806, 24 de mayo de 1940, 31 de mayo de 1970 y el 03 de octubre de 1974. Los maremotos del 17 de junio de 1673, 20 de octubre de 1687, 01 de diciembre de 1806, 05 de noviembre de 1925 y el 28 de marzo de 1946.

Los terremotos y maremotos del 09 de julio de 1586, 28 de octubre de 1746 y el 17 de octubre de 1966, también tempestades, borrascas, con los consiguientes peligros de naufragios y pérdidas de vida.

Basta observar la configuración de la bahía: estuvo unida a la costa y esa isla debió partirse en los fragmentos de los islotes próximos, ocasionando los levantamientos del subsuelo marino hacia el lado llamado camotal. Las viejas crónicas limeñas están preñadas de relatos espeluznantes del sabor vernáculo y empírico sobre temblores y terremotos, y es, justamente el Mar del Callao a quien se le atribuyen las fechorías y rarezas más grandes; como la de transportar una Iglesia de un lugar a otro, o dejar en seco grandes zonas que debieron anegarse o desaparecer si se considera la invocada altura de las olas.

El Famoso Presidio hasta el 28 de Octubre de 1746,
plano de Amadée Frezier en el año 1713

El Callao en el año de 1746 era una ciudad amurallada y era conocida, como el "Presidio". Este fue un proceso que comenzó en el siglo XVI, en que el Virrey Francisco de Toledo (¹) ordenó las primeras defensas ligeras. Las primeras edificaciones defensivas fueron ordenadas en el año 1588 por el Virrey Fernando de Torres y Portugal.

Nuevas defensas fueron construidas también durante el gobierno del Virrey Francisco de Borja y Aragón y durante el gobierno del Virrey Diego Fernández de Córdova se construyo un baluarte pero fue destrozado en el terremoto de 1630.

Otras partes de la muralla también sufrieron daños y la restauración fue llevada a cabo por el Virrey Pedro de Toledo y Leiva. Dentro de la ciudad se encontraban iglesias, plazas, viviendas y otras construcciones; fuera de las murallas habitaban los nativos Chalacos y en la parte donde hoy es Chucuito y La Punta se encontraba la comunidad indígena del "PitiPiti".

Esta comunidad nativa fue intocable por los españoles quienes tenían gran admiración por la habilidad marina, estos pescadores proveían abundante pescado fresco a la población del Callao.

Según testimonios de la época, la catástrofe que se avecinaba fue perceptible en varias oportunidades. Los marinos que transitaban por la "Isla San Lorenzo", notaban exhalaciones ígneas que parecían envolver al Callao, y el Alcaide de la cárcel de la Isla, Manuel Romero contaba: "Se veía como si el puerto se deshiciera en pavesas y se sentían ruidos bajo la tierra, como mugidos de bueyes unas veces y otras, como disparos de artillería".

En la mañana del 28 de Octubre, la población se despertó y la vida cotidiana seguía su marcha según la ocupación. En la noche, el campanario de la Iglesia Matriz anunciaba las 10.00 para celebrar la fiesta de los Apóstoles "San Simón y San Judas Tadeo", las calles oscuras solamente alumbradas con sus lámparas de aceite, se veían de lo más normal.

A las 10:30 muchos se encontraban durmiendo, otros se preparaban para dormir y los vigilantes y miembros de los cuerpos militares rondaban en sus puestos.

De pronto la tierra comienza a temblar, un gran sismo con epicentro en el mar comienza a destruir las viviendas, algunos encontraron la muerte instantánea, otros alarmados y preocupados corrían como locos; todo era un desconcierto total, era como si una fiera hubiera escapado y ninguno pensó que tal fenómeno se daría realmente.

Cuando ya parecía que el siniestro había culminado, el Callao comienza a ser azotado por las olas, los barcos anclados en el puerto chocaban entre sí, cuando de pronto "Dos Olas Gigantes", una de ellas de 20 metros de alto, destruyeron totalmente al Callao (²).

Vista del Presidio, la Cola de la Isla San Lorenzo y los
Buques de Guerra de la Armada Española

Desaparecieron 4,800 personas, sobreviviendo solo 200, entre ellos los marinos y pescadores que se encontraban fuera de la muralla y también 22 presos que escaparon de la muerte por encontrarse en el "Bastión Santa Cruz de la Isla San Lorenzo".

Aquella vez el mar inundo hasta La Legua, según lo afirma Don José Eusebio Llano y Zapata, se trago las 4 murallas principales, inclusive la que era de piedra de cantarilla y quedaron destrozados los 9 baluartes, que miraban a tierra. Sostiene los entendidos que las aguas vinieron del Norte y Noroeste, al chocar las aguas con la "Cabeza de la Isla San Lorenzo", no siguió hacia el Sur porque la masa líquida se dividió en dos y una parte llegó al centro del Callao.

El Marqués de Obando, Jefe de la Escuadra y General del Mar, dijo que hasta la hacienda Chacra Alta el oleaje arrastró al buque "San Fermín" con sus 30 cañones. Donde se encontraba el Hospital San Juan de Dios varó el "San Antonio" de Tomas Costa y construido en Guayaquil. También quedo fondeado el "Michelet" de Adrián Corzi; mientras la "Virgen del Socorro" de Juan Bautista Baquíjano, que había arribado de Chile ese fatídico día, vino a parar a los cauces del viejo "PitiPiti", la artillería del Fuerte quedo enterrada.

En Lima, el sismo tuvo una intensidad muy fuerte, se cayeron la Catedral, el Palacio del Virrey, el edificio del Tribunal de la Santa Inquisición; se destrozó la estatua de Felipe V ubicada en el arco del puente sobre el río Rímac. Las Iglesias de San Agustín, La Merced y Las Nazarenas sufrieron enormes daños, más no el "Cristo de Pachacamilla"; se destruyeron 25 casas de las 3,000 que habían, fallecieron 5,000 de los 60,000 habitantes.

Las versiones son del capacitado Eusebio del Llano Zapata y del Padre Lozano de la Compañía de Jesús, también de otros cronistas y el testimonio de las memorias del Virrey.

Con esta tragedia desaparecieron los últimos nativos y el Virrey Manso de Velasco (³) mando a reconstruir al Callao.

A continuación presentamos Cartas relatadas por tres personajes que estuvieron en la Tragedia de 1746: el Padre Pedro Lozano De la Compañía de Jesús, el Marques de Obando y D. José Eusebio De Llano y Zapata

(1) Los Virreyes Gobernantes, Francisco de Toledo 1569-1581, Fernando de Torres y Portugal 1586-1589, Francisco de Borja y Aragón 1615-1621, Diego Fernández de Córdova 1622-1629, Pedro de Toledo y Leiva 1639-1648, José Antonio Manso de Velasco y Chávez 1745-1761, Manuel Amat y Juniet 1761-1776, Fernando de Abascal 1806-1816, Joaquín de la Pezuela 1816-1821. José de la Serna los años 1821 al 1824 viviéndose 4 años de guerra en que se asentó Nuestra Independencia.

(2) Sábado 15 de mayo del 2004, a esta brutal tragedia, el que escribe suspira y de sus ojos brotan unas lágrimas de tristeza y se aúna en un alto para rendir un homenaje con un minuto de silencio por los caídos,... Nunca se pensó que detrás de esta calamidad, se convertiría mucho tiempo después en una inmensa alegría al encontrar al Señor de Nuestra Veneración.

(3) El 13 de junio de 1745, ingreso solemnemente al Callao el XXX Virrey Don José Manso de Velasco y Chávez. Su Majestad Felipe V en reconocimiento a su labor, le concede el título de Conde al cual agrego "de Superunda", que en latín significa "sobre las olas". Gobernó hasta el 12 de octubre de 1761, al ser sustituido por el Virrey Don Manuel Amat y Juniet.

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